Programa General de la Feria del Libro de Los Mochis: "Sho-shan y la dama oscura" se presenta domingo 22 de noviembre


8 horas en un Starbucks

Una de las razones por las que me identifico con la protagonista femenina de Hellsing, Sir Integra Hellsing, es porque alguna vez tuve un Alucard, o lo más próximo a ello.
Su nombre era Javier. Como todo vampiro, era un tipo encantador, caballeroso, lleno de misterio, a quien, si le hacías una pregunta, aparentaba respondértela hasta el último resquicio y dejando, sin embargo, un hueco que tú debías llenar. Le encantaba crear enigmas en torno a sí mismo, que su interlocutor imaginara cosas descabelladas -o no tanto- acerca de su estilo de vida o de su pasado.
Yo lo conocí en 1999. Ambos éramos amateurs, yo, como periodista cultural; él, como escritor. Recién había publicado la divertida novela Asesino en serio, que habría de convertirse en película. Imposible decir que ese desesperado fumador de ojos expresivos hasta la elocuencia fuera tímido, pero sí experto en sacar de onda a su interlocutor, al grado de que salí bastante turbada de aquella experiencia. Nos volvimos a ver ocho años más tarde, y aquel que fumaba como si se encontrara en la antesala del pabellón de partos y se te quedaba mirando perplejo mientras respondía a tus preguntas como si no pudiera creer que le estuvieras preguntando eso, llegó a esta nueva entrevista con una sonrisa amplia y feliz y en los ojos una picardía casi golosa. Jamás en la vida me había reído tanto durante una entrevista, y mi estado de ánimo no era precisamente bueno, me acuerdo. Terminamos despidiéndonos como los más viejos amigos del mundo y a partir de ese instante, Javier y yo iniciamos una amistad esencialmente electrónica.
Tengo archivados cada uno de sus mensajes, escuetos -"siempre me acusan de parco", me decía- pero cargados de la ironía que lo caracterizaba. Era como escucharlo hablar, porque aún personalmente era hombre de pocas palabras, pero cada cosa que decía, por nimia que pareciera, era una bomba que te hacía llorar de risa. Y un poco así eran sus novelas, que no aspiraban a ser gran literatura -aunque, lo sabemos, los criterios estéticos van mutando; Tolstoi tampoco aspiró a escribir obras maestras, y las novelas de Javier tenían ese mismo encanto que caracterizaba a su persona: pocas palabras le bastaban para desternillarte de risa- y sin embargo escribía, saltaba a la vista, con enorme gusto y placer, deseoso de compartir sus ideas con sus lectores, ahí está la antes citada Asesino en serio, en quien pocos han reconocido un thriller ingeniosísimo, independientemente de que su gancho sea el humor negro; o Días de cementerio, o el que sería su último libro, un mínimo e irónico homenaje a Proust, En busca del tiempo encontrado. Los muertos y los cementerios siempre estaban presentes y él mismo reconocía que la muerte le fascinaba, que siendo estudiante de odontología se filtraba a los anfiteatros para saciar esa curiosidad hasta cierto punto necrofílica pero que tan inquietante tornaba la lectura de sus libros.
Javier ha sido la única persona con quien he pasado 8 horas seguidas en un Starbucks. Esto fue en Cuernavaca, donde se retiró a consecuencia de una depresión. Parecía mentira que el hombre más ingenioso y mordaz del mundo pudiera pasar por rachas depresivas, más aún, que con todo y esa racha fuera capaz de hacer reírme a carcajadas. En total, me tomé 8 capuccinos venti con leche light. Apenas dar el último sorbo a mi vaso, Javier saltaba como impulsado por un resorte y decía: ¿quieres otro? y sin esperar respuesta y corría a traerme otro, ya preparado como a mí me gustaba, y cuando no pude más con tanta cafeína, me sugirió un agua Perrier, y luego otra. Lástima que no sé donde contactar al Libro Record de Guiness para consignar la que supongo la estancia más prolongada y el consumo más dispendioso en un Starbucks, durante la que hablamos, entre otras cosas, de su personificación de Osama Bin Laden en la nueva película de Sergio Arau de la que Javier era escritor y no se ha estrenado aún.
A diferencia de Alucard, éste no tenía el poder de traspasar paredes cuando sir Integra le requería, en cambio, cuando yo me sentía agobiada por algún problema, era casi un hecho que apenas abrir el correo encontraría un escueto pero afectuoso correo de Javier, levantándome el ánimo con sus cariñosas ironías...como si supiera por lo que pasaba. Fue el primer lector de "Sho-shan" cuando era apenas un borrador y en volverse fan de la pequeña heroína sobre la que siempre me hacía preguntas, interesado, paternal, fascinado. Era muy dado a platicar asuntos de su vida, pero omitiendo nombres y tras aquella charla del Starbucks que concluyó en una fondita donde comimos cecina con chilaquiles, me contó con cierto pesar que no había sido todo lo buen hombre con las mujeres que había amado, porque él adoraba a las mujeres... y no lo decía como hace la mayoría, refiriéndose al provecho que se puede sacar de las virtudes estereotipadas del sexo femenino. Lo decía como un machista regenerado, como quien se siente francamente fascinado por la inteligencia femenina, porque todo cuanto yo le platicaba, así fueran las travesuras de mis hijas o minucias domésticas, era literalmente absorbida por sus ojos y oídos, como si escuchara el relato más interesante del mundo. Nunca se me ocurrió imaginar que aquella ocasión en que me dejó muy cerca de la cuesta que conducía hasta el hotel donde me hospedada en Cuernavaca, ese gran abrazo sería el último. Seguimos interactuando mucho por correo y por chat, pero no me fue posible regresar a visitarlo, aunque vaya que intenté darme tiempo.
Cierto día me escribió diciéndome que le habían detectado un tumor canceroso en el esófago, como si tal cosa. No quería asustarme; no insinuaba siquiera la posibilidad de que pudiera morirse y se refirió a la quimio como si se trata de la extracción de una muela podrida...pero yo me sentí perdida en este mundo solemne. Le supliqué que me dijera en qué hospital se encontraba para llevarle unas flores, pero nunca me reveló el dato, nunca, aunque todavía recibiría una docena de mensajes que, según mi apreciación, iban perdiendo entusiasmo. Por supuesto no me escribía a diario y yo procuraba no inquietarlo, pero cada vez que entraba a mi correo de gmail y veía encendido el foquito verde que anunciaba la presencia de Javier Valdés en línea, respiraba aliviada: ahí estás Javier, ahí estás, todavía....
El último de sus mensajes, que me remitió hace exactamente una semana, simplemente decía: "Eve, aunque no te escriba, quiero que sepas que siempre pienso en ti"
Todavía el día de ayer, le escribí para comentarle que iba a mudar de correo porque estaba temerosa de que esta cuenta fuera hackeada. Jamás recibí respuesta.
Ya no la recibiré.
Justo hoy, antes de entrar a escena para la presentación COSPLAY de "Sho-shan y la dama oscura", me notificaron su fallecimiento. Murió la misma mañana en que yo me preparaba para interpretar a Sir Integra, mientras mi esposo me anudaba el nudo de la corbata roja y me cosía la cruz plateada....o acaso mientras Óscar, mi estilista, me marcaba "los cuernitos" del característico peinado de mi personaje.... o mientras me aplicaba los pupilentes azules y batallaba para disminuir con maquillaje blanco el grosor de mis labios que tanto estorban para parecerme a ella.... y todo ese tiempo estuve pensando en Javier, en cómo habría amanecido, en cuando me permitiría visitarlo en el hospital.... pensaba visitarlo ataviada con mi disfraz y darle un rato de alegría. Pero la bala plateada lo traspasó mucho antes de que yo alcanzara a llevarle un ramo de flores y el libro de Ginette Paris o alguna novela de Joe Hill, y bromeara con sus capacidades vampíricas, con las mordidas de sus ojos verdes. Dédiqué mi personificación a él, solicité un aplauso a mi memoria y hasta ahorita no me he permitido llorarlo a gritos... quizá lo haga tras publicar esto.
Javier, nunca tuve oportunidad de decírtelo frente a frente, pero te quiero. Y me has dejado con las manos llenas de girasoles y el recuerdo de las risas más felices de mi vida.
Gracias por haberme permitido conocerte....
Gracias...

Necrológica de La Jornada

El viaje a la ficción de Murasaki Fujita

Por: Javier Munguía*
Tomado de Libroadicto
En su artículo “Vejamen de la narrativa difícil”, publicado en 1994 y luego recogido en su libro Las caricaturas me hacen llorar, Enrique Serna combate el prejuicio –malditos prejuicios- de que la gran literatura está reñida con el gran público. Luego de citar los casos, entre otros, de Kundera, Vargas Llosa y García Márquez como autores fáciles de leer porque “se han echado encima la enorme dificultad de contar sus historias en un lenguaje transparente y preciso”, Serna agrega: “Para el fabulador nato, el lenguaje nunca es un fin, pero sí un instrumento de precisión”.
Leyendo Sho-shan y la Dama Oscura, la más reciente novela de Eve Gil, uno no puede sino darle la razón a Serna. Hay que decir de una vez que esta novela inspirada en el manga –la primera en español, según se lee en la publicidad sobre el libro- va mucho más allá del gancho comercial que significa la fusión de dos géneros de gran consumo. Esta es una obra que cumple en dos frentes: por un lado, tiene el grado de misterio y aventura necesarios para mantener pegado a su lector hasta su última página, y por otro aborda cuestiones esenciales y siempre vigentes como la intolerancia y los prejuicios, pero nunca de una manera panfletaria, sino encarnados estos temas en una historia que seduce y conmueve. Que revela, además, el poder de la imaginación y la creatividad en la vida de los seres humanos.
Murasaki Fujita es la encargada de narrarnos esta historia plagada de referencias a la cultura y literatura japonesas. Su verdadero nombre es Violenta Monsalve, pero no sería justo recordarla así, ya que ella se siente y por lo tanto es muy Murasaki Fujita, por lo cual no resulta apropiado llamarla con otro nombre.
La narradora, quien al inicio del libro tiene 21 años y es la creadora de uno de los animes más exitosos, Sho-Shan Z, se remonta 10 años atrás para narrarnos un incidente que cambiaría el rumbo de su vida y el de su familia: a su pequeña hermana Lu, o Cho, que entonces tiene 4 años y padece una clase de autismo que le impide la empatía con los demás llamado Síndrome de Aspergen, la acusan de haber matado a uno de sus compañeros de escuela.
Este es el detonante que hace avanzar la trama por caminos tan atrayentes como insospechados. De pronto varios misterios irrumpen reclamando la atención del lector: ¿cómo ocurrió la muerte de Toto, el compañero de Cho? ¿Cuál es la verdadera identidad de Dama, la excéntrica madre de Murasaki y Cho, creadora a su vez de cuentos infantiles? ¿En qué acabará el lío legal en el que la familia se mete a raíz de la muerte del pequeño Toto?
No muy avanzada la novela se nos hace, además, una revelación importante que creo poder revelar sin arruinar el interés del argumento: tanto Murasaki como Cho y Dama no son completamente humanas, sólo una mitad; la otra corresponde a su naturaleza como seres de ficción.
Esta novela de apariencia tan sencilla, que seguramente hará y está haciendo las delicias de jóvenes no habituados a la lectura, plantea sin embargo una situación narrativa complicada por su grado de indeterminación. Como ya he dicho, tanto Murasaki como Dama son creadoras, una de animes y manga, la otra de cuentos infantiles. Las creaciones de ambas se confunden con la historia presunta y trágicamente real que les ocurre: mientras que Sho-Shan Z cuenta la historia de una niña de 4 años catalogada como criminal a la que se busca encerrar en una cárcel de alta seguridad hasta que sea mayor de edad y de su madre Dama, sospechosa de terrorismo, los cuentos infantiles de Dama tienen como protagonistas a sus propias hijas, Murasaki y Cho, aunque en sus relatos no sean hermanas sino amigas –deseo profundo de Dama: que exista comunicación y afecto entre sus hijas.
Es difícil diferenciar los planos planteados como “real” y “ficticio” dentro del libro. Conforme avanzan páginas, el límite entre ambas dimensiones se va volviendo cada vez más tenue, de modo que los hechos más fantásticos, como metamorfosis de seres humanos en mariposas o en series animadas, nos van resultando verosímiles, aceptables en el sutil mundo planteado por la autora.
Uno de los postulados básicos del libro es, según mi opinión, el poder de la ficción para enriquecer nuestra vida y desagraviarnos de las ofensas que ella nos inflige. A pesar de que en su serie animada Murakami Fujita cuente una historia terrible, es gracias a ella que le da sentido y orden a esos eventos funestos que ocurrieron en su vida, dejándola confusa y quebrada.
Sin importar si lo que nos cuenta en la novela como real haya ocurrido realmente o haga parte de su imaginación, de sus recuerdos inventados, al narrarlo se ha tomado venganza contra la vida real, en la que tanto ella como su familia se encuentran indefensos ante los embates de una sociedad que los cataloga como anómalos y los rechaza: a Murasaki, por su aspecto de china; a Cho, por el síndrome que padece; a Dama, por su empeño de vivir a sus anchas, asumiendo como propia la cultura y forma de vida japonesas; y a Luís Monsalve, esposo y padre, por tener esa familia “rara”.
En la novela que Murasaki Fujita escribe, la misma que nosotros leemos firmada por Eve Gil, tanto ella como su hermana y su madre cuentan con superpoderes con los cuales defenderse de las canalladas del mundo. Además, Cho se traslada de un mundo ingrato y pedestre que no la entiende a un mundo ficticio donde es capaz de comunicarse sin problemas y realizar las hazañas más grandes. También está sugerida la idea de que, por medio de la ficción, se puede convocar nuevamente a la vida a seres que ya han cruzado su frontera. ¿Qué importa saber dónde queda el límite entre realidad y fantasía cuando la imaginación nos ayuda a sobrellevar las penurias cotidianas de la vida real?
Que suene a lugar común, que suene, pero Sho-shan y la Dama Oscura es sobre todo una novela conmovedora e intensa a la que le deseo que, como los libros de Rowling, gane más y más lectores para la literatura, tenga todo el éxito que merece.

*Javier Munguía, escritor sonorense es autor de dos libros, Genterio y Mascarada. Próximamente publicará el tercero en Editorial JUS. Ha sido acreedor a diversas becas y premios por su trabajo literario. 

Miroku y Sho-shan



Por: Luis Mario Moncada (en su personificación de Miroku en la presentación COSPLAY de Sho-shan y la dama oscura)
En la foto, Luis Mario y la poeta Roxana Elvridge Thomas, personificada de SerasVictoria
Buenos días.
Más que por la autora, he venido aquí por la pequeña Cho, pero antes de hablar de eso quiero presentarme para quien no me conozca. Ya dijeron que soy el monje Miroku, es cierto, pero debo precisar que pertenezco a la orden vietnamita de los Bonzo, célebres por sus protestas pirotécnicas, aunque haya algunos cábulas mexicanos que me consideran más cercano a la corriente japonesa del budismo Shingón.
La primera coincidencia que me trae aquí es que, al igual que Cho por Dagmar Obscura, yo también he sido creado por una de las más importantes mangakas japonesas: Rumiko Takahashi, creadora, entre otras, de Ranma 1/2, pero sobre todo de InuYasha, que como ustedes saben cuenta la historia de un espíritu-demonio que anda a la búsqueda del Shikon no Tama o la “esfera de las cuatro almas”.
Yo a veces le ayudo porque mi especialidad es la de los exorcismos. Sin embargo, yo tengo mi propia historia qué seguir: una maldición familiar impuesta desde tiempos de mi abuelo Miatsu, que consiste en la aparición de un agujero negro en nuestra mano derecha que –a la vez que nos permite absorber cualquier cosa que nos amenaza–, nos provoca el riesgo de absorbernos a nosotros mismos, como le ocurrió a mi padre. Todo esto ha sido obra del demonio Naraku, quien para protegerse de mí se hace rodear de insectos venenosos, de tal forma que yo no pueda absorberlo con mi Kasaana (mi mano negra). Además de lo anterior, me recordarán seguro porque siempre toqueteo el trasero de las damas y porque busco desesperadamente procrear mas descendientes.
Pero no he venido aquí para contar mi historia, sino para explicar por qué deben interesarse en Sho-shan. Pues bien, hace muchos años, tantos que nadie ya lo recuerda –mi abuelo era un niño aún–, una noche de sueños se le apareció en la penumbra un bonzo, o el equivalente de lo que en aquel entonces eran esos “hombres más sabios del mundo”, como los llama Dama Obscura, y le advirtió que tuviese cuidado con una bestia negra que le respiraba en el cuello. Pero al despertar mi abuelo olvidó la visita nocturna, y no fue hasta después de la maldición de la Kasaana que reparó, demasiado tarde, en la advertencia del monje.
De la misma forma, podemos decir, en el diario de Murasaki –narradora de esta historia–, páginas 41-43 de la edición mexicana Suma de letras, la mangaka advierte que una noche despertó de madrugada ante la presencia de un viejito ataviado con un hakama y un bo o báculo parecido al mío. La llamó por su nombre –Mulasaki– y le advirtió en los siguientes términos; “debes acumulal foltaleza, Mulasaki, de tu familia Cho sel la más flagil, como el locío suspendido en la luz de la mañana”… y desapareció.
En ese momento Murasaki no interpretó las palabras sabias del monje, y de hecho omitió comentarle a Dama de la visita nocturna, y fue así como las cosas pasaron sin que nadie pudiese evitarlo. Una tragedia, un accidente, un inidente más bien que tendrá su expliación, pero que sin duda ha traído sufrimiento a quienes estuvieron cerca de los sucesos.
Pues bien, es la visión de esos sueños la que nos conecta con esta historia. La maldad de Naraku, para mí, es la misma de Irazami, que se cierne sobre Murasaki y Cho. Pero no es sólo una maldad abstracta o un dolor efímero, como el del manga, sino la incomprensión que se reproduce en la sociedad. Tal como lo dice el Sensei de Murasaki: es el mal de una sociedad “carente de imaginación que no tolera lo diferente, tampoco lo impredecible, lo fuera de lugar… porque están cerrados como murallas a la voz interior”.
Es ese el punto que nos convoca; para conjurar los miedos. Todos en la vida real tenemos un nombre y un rol: pero aquí, con esto que para algunos es un disfraz, pero para nosotros, un salvoconducto, podemos hablar de aquello que allá afuera no nos atrevemos. Ese es el valor que este relato le transmite a las pequeñas Cho y Murasaki para que no tengan miedo de hablar de este mundo secreto, colorido que, asumámoslo, no es una evasión a un mundo podrido y sin rumbo, sino al contrario, la oportunidad de encontrar el sentido en el revés de la tela, la posibilidad de conectar mundos distantes que desde tiempos inmemoriales constituyen el ying y el yang de una realidad de la que solamente vemos la mitad.
Pero qué les voy a decir a ustedes, que son unos convencidos de esta afirmación; somos una cofradía de creyentes, pero apenas una minoría frente al abismo oscuro de la chata realidad. Es por eso que libros como éste de Sho-shan no sólo inauguran géneros, sino que se convierten en escalones para acceder a otro entendimiento de las cosas.
No es gratuito que en estas historias se invoquen conceptos éticos que vienen de filosofías milenarias, principios de comportamiento y, sobre todo, una misión en la vida para cad uno de los protagonistas, nosotros.
Seguramente todos hemos recibido la visita de algún monje en nuestros sueños; hay que hurgar en ese recuerdo borroso y rastrear ¿qué fue lo que nos dijeron? Seguramente allí hay un mensaje importante sobre el que sería bueno volver.
De la misma forma, Murasaki, hay que estar pendiente de las próximas visitas que recibirás en sueños; porque esta historia no ha terminado. Sho-shan es apenas un inicio, y tú lo sabes muy bien. Y como todo inicio, representa la primera parte de un reto y un peligro que tendrá múltiples formas, para lo cual conviene estar preparado.
Hay un puñado de monjes que, como yo, estaremos al pendiente de lo que se venga y acudiremos al llamado, siempre y cuando tengas abiertos tus seis sentidos.
Yo no sé, hablando de esta primera aventura de Sho-shan, si estamos ante una novela o ante una forma de ver las cosas; o habría que preguntarnos si una novela no es una forma de percibir la realidad, pero tal como se lo dije alguna vez a Dama Oscura, admiro la capacidad de ficcionar, de hacer crecer la tensión narrativa y sobre todo, de juntar agua y aceite para lograr una tercera ficción que confunde o sustancia fantasía y realidad.
Eso es lo que un monje como yo no diría, porque yo soy un hombre de acción que, además, sigo buscando una muchacha que me quiera dar un heredero. ¿Alguna de por aquí está disponible? Y ya con esto me despido porque los monjes budistas no somos de muchas palabras. A lo mucho aquel haikú que dice:

La penumbra crece
Entre los árboles
Hasta quedarse sola


Luis Mario Moncada Gil Egresado con mención honorífica de la Licenciatura en Literatura Dramática y Teatro de la UNAM, reparte su actividad entre la escritura dramatica, la actuación, la investigación y la gestión cultural.
Ha escrito y adaptado más de 25 obras, casi todas estrenadas; entre ellas James Joyce, Carta al artista adolescente (premio a la mejor adaptación teatral de 1994 por parte de la APT); Alicia detrás de la pantalla (nominada como mejor obra de autor nacional de 1995, por parte de la AMCT), Superhéroes de la aldea global (Compañía Nacional de Teatro, 1995); El color del cristal (1996), Las historias que se cuentan los hermanos siameses (1998), Adictos Anónimos (1999), Opción múltiple (1999, Premio a la mejor obra de autor nacional 2004 por la APT), La vida no vale nada (2001), que en 2003 realizó temporada en el Espace Libre de Montreal, Canadá; El diccionario sentimental (2003) y El motel de los destinos cruzados (2005).
Algunas de sus obras han sido traducidas al ingles, francés y alemán; ha aparecido en antologías de dramaturgia en Alenania y España, y realizado giras y presentaciones por Estados Unidos, Canadá, El Salvador, Colombia, Bolivia, Chile, Venezuela, Argentina, Portugal, Italia y España.
En el terreno audiovisual ha participado como guionista en proyectos para Radio Educación, Imevisión y Televisa; los últimos han sido Sexo y Otros Secretos (2007) y Los simuladores (2008). Ha concluido tres guiones de largometraje, entre ellos La vida no vale nada (mención de honor en el Concurso de Guiones del Festival Cine en Corto 2003).
Como actor ha participado en montajes como Los negros pájaros del adiós (premio a la revelación actoral de 1990 por parte de la AMCT), Exhivisión (1993), Habitación en blanco (1994) y Hans Quehans, las opiniones de un payaso (2000).
Ha colaborado con numerosas publicaciones especializadas en México y el extranjero; además fue fundador y director de la revista de investigación teatral Documenta-CITRU. Como investigador cabe mencionar sus trabajos Así pasan... Efemérides teatrales 1900-2000 (Escenología AC), Diccionario histórico del teatro en México (1900-1950, sin publicar), así como la antología de críticas teatrales de Jorge Ibargüengoitia reunidas en El libro de oro del teatro mexicano (Ed. el Milagro) y Versus Aristóteles, antología de ensayos en torno a la dramaturgia contemporánea (Anónimo Drama 2004).
Ha sido titular del Centro Nacional de Investigación Teatral "Rodolfo Usigli" (CITRU), de la Dirección de Teatro y Danza de la UNAM, coordinador del Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y director del Centro Cultural Helénico.
Entre las distinciones recibidas destaca el Premio Nacional de la juventud 1985 y la incorporación al Sistema Nacional de Creadores de Arte en 1999 y 2008.

Calumnia, ofende, daña moralmente a una familia.... y luego se da aires de pureza: ¿cual será el siguiente recurso de la ama de casa desesperada?

Después de todo el daño moral que ha provocado la Escritora Retirada Por Amor, ha publicado en su blog cuyo título se queda corto -porque lo suyo no es neurosis: es borderline, si no es que esquizofrenia paranoide- que exigirá a Editorial SUMA retire su aristocrático nombre escandinavo y el de sus hijos, de la dedicatoria de mi satánico libro sobre el manga, en la cual le agradezco haberse interesado en mi proyecto y compartirlo con los niños. Mi único delito, en todo caso, es no averiguar con quien me junto y ceder a la compasión (porque la Bovy Superlooser ni siquiera se tomó la molestia de comentarme el contenido del archivo de word que le envié con una versión muy incipiente de la novela, no la definitva... aclaro, por si se le ocurre inventar otra truculencia).
Imagínenese la patética escena:
"Señor Abogado, quiero demandar a una pinche escritora que les dedicó un libro a mis hijos a mí, donde dice que me agradece mi interés en su proyecto... y por si fuera poco, permitió que mi ExExEx se lo presentara, por lo cual me siento burlada y dañada en mi honor, porque he sufrido mucho en la vida por culpa de los hombres, etc etc".
El abogado la saca de ahí, si bien le va, cogiéndola del brazo y aconsejándole que se tome un tranquilizante: ¿Dónde se ha visto querer demandar a alguien que te dedica un libro con cariño?, habla como si ella y sus hijos aparecieran en el libro como personajes, con sus nombres reales y haciendo cochinadas: ¿de cuál fumó la Bovary? ¿No que estaba ya regenerada? A ver si al rato no inventa que uno de sus niños es Asperger y yo me fusilé su historia, cosa que tendría que demostrar ante un juzgado (porque levantar falsos es un delito)
Sí, la incluí en los agradecimientos porque alguna vez creí que trataba con una mujer vulnerable, sensible e inteligente; que sufría mucho, la pobrecita, siempre quejándose de lo mal que la ha tratado la vida -y la trató el ExExEx- y su impotencia para retomar su vocación literaria. Alguien que consideraba mi amiga (porque ignoraba que odiaba a los negros, a los indios y a los judíos, y yo soy un poquito de las tres) y la Madre Teresa, yo, pendejísssssima, intentó levantarle el ánimo a una pobre desdichada. De eso pido mi limosna, señora Swain: NO QUIERO TENER EL NOMBRE DE UNA NAZI MEZCLADO ENTRE LOS NOMBRE DE MIS AMIGOS. Yo misma moveré cielo mar y tierra para que ese último rastro que queda de su turbia persona en el mundo editorial sea eliminado a la brevedad.
De mi cuenta corre, señora Swain...

Hail, Frau S.!!!!


Lo más próximo a Madame Bovary que he conocido, con cierto toque paranoide del personaje de Glenn Close de Fatal Attraction, ha sido la Escritora Retirada por Amor que mantiene férrea vigilancia sobre los actos de un novio que la dejó hace más de diez años, pese a estar casada con un Charles Bovary que quien sabe en qué mundo vive, y es que, según ella misma relató en sus patéticos correos dirigidos a "mi esposo" (y lo entrecomillo porque le tengo una sorpresita al respecto), éste ExExExEx tiene la culpa de que ella se volviera yonqui y, ¡oh dioses!, abandonara la escritura, algo que, según su criterio, es la tragedia del Bicentenario pues México se ha perdido, por culpa de "un mal hombre", de una escritora como no hubo desde Sor Juana, y además, ¡además!, blanca -porque su "sangre escandinava", que no se le cae de la lengua, pareciera ser su máximo orgullo-; esta mujercita que aparece en algunas fotos "chuscas" cambiando el "Salve" por un "Heil", quién sabe si porque admira profundamente a Ezra Pound -aunque el desvorgonzado racismo que manifiesta en sus escritos me hacen sospechar que lo suyo le viene más de "Mein Kempf"-, ha convertido mi vida en una pesadilla hollywoodense a partir del día en que el varón que la obsesiona desde que era afecta a las malteadas y usaba tobilleras (y la dama en cuestión está por cumplir 43), presentó mi más reciente novela en la FELIUS de Tijuana.
Ello bastó para que la patética Madame Bovary se propusiera hacer pedazos no solo la novela presentada, sino a mi propia persona y de paso, a mi familia.
Las asquerosidades que ha publicado sobre mí me ha traído a la memoria a otro oscuro personaje que nos convirtió a ambas en blanco de comentarios morbosos que, comparados con los que ahora publica esta castísima ama de casa, son pétalos de rosa, al grado de encontrar una SOSPECHOSA similitud entre aquel Charkito y quien ahora sigue su escuela...¿O es que acaso el Charkito y la Señorita Superlooser fueron SIEMPRE uno mismo? Me he enterado de tantísimos atropellos y delitos cibernéticos cometidos por esta dama escandinava de casta panista y hacker de corazón -porque aunque no menciono su nombre en mi post anterior me han llovido mensajes de otras antigüas víctimas suyas, que de inmediato supieron a quien me refería: otra más loca, imposible-, que casi llego a la conclusión de que el Charkito es un Frankenstein de la Escritora Retirada para retornar a los escenarios en medio del aplauso unánime por su valentía para desafiar a un psicópata que se dedicaba a enlodar la reputación de escritoras norteñas. Alguien tan desesperado por llamar la atención es capaz de esto y mucho, mucho más. Fue a partir de este incidente que tuve la desgraciada ocurrencia de convertirme en su contacto de correo, porque amigas-amigas nunca fuimos, aunque ella exigiera mí vasallaje y lealtad absolutos, al grado de ordenarme solicitar a los organizadores de la FELIUS me cambiaran de presentador. Le serví, eso sí, de puente para solicitar una beca o algo así, porque, conmovida y solidaria con mi sexo como suelo ser, le dediqué una "Trenza" a sus tres únicos libros que todavía le sirve de adorno, pero la interacción fue mínima y la distancia lo suficiente grande para que ella conozca tantas cosas de mi persona y de mi familia como afirma ("calumnia", "difamación", les llaman en mi rancho). No fue sino hasta que mi amigo Crostwaithe me presentó, que este peligroso coctelito de Madame Bovary, Adele H. y Alex Forrest salió abruptamente a escena con las manos colmadas de arsénico para envenenar no a ella misma, sino a mi familia, a dos niñas inocentes cuyos nombres ensucia con la bajeza propia de quien no ama a los niños, ni siquiera a los propios, y a mi esposo, al que, tras conocer en foto, dirigió un torrente de elogios de lo más barroco, "eres un arcángel"... y  ahora resulta que la acosada fue ella.
La Escritora Retirada ignora que la relación entre mi esposo y yo es tan estrecha, que yo leí cada uno de sus mensajes al momento en que entraban en su buzón. En tres de ellos le reclama su tardanza para contestarle -no habían pasado cuatro horas del último mensaje - y esos reclamos de novia ofendida, así como el recuento de su torcida vida sexual y conyugal que detallaba, debo reconocerlo, con gran aliento narrativo, produjeron en mí la sospecha de que esta mujer no estaba bien del cerebro y se proponía envolver a mi eposo en su palabrería. Ingenua, nunca sospechó que cada uno de sus melodramas cómicos-mágicos-musicales pasaron por mis ojos. Una mujer que a los 43 años culpa a todos los ex novios, ex amantes, al marido, al padre, al abuelo y al mundo entero de sus torpezas y enarbola una serie de enfermedades -reales o inventadas, espero que no haya mentido en esto-, para despertar compasión, no es alguien en quien pueda confiarse. Se lo dije a mi marido. Se lo advertí. Esta tipa es una manipuladora. Una semana después presentaba yo mi libro en Tijuana, acompañada de Desdémono... ¡y que explota el Otelo pelirrojo!
Esta mujer ha enfangado mi nombre de todas las formas posibles. Siendo madre de dos hijos, a quienes por cierto dediqué la novela que Miss Superlooser ha despedazado con argumentos ridículos y hasta enfermizos que solo traslucen ignorancia y una envidia digna de la Madrastra de Blanca Nieves, ha involucrado los nombres de mis niñas en la vorágine de su mente dañada. Yo, ni por accidente, me metería con esos pobres niños. Bastante tienen con padecer una madre borderline o esquizo, con síndrome de Munchauseen, que solo vive para monitorear a un ex novio e inventarse romances con hombres casados a cuyas esposas tortura con mensajitos (no he sido la única). Pero alguien que emplea sus habilidades narrativas para destruir la reputación no de una persona, sino de una familia entera, nada más porque sí, por capricho, por pataleta de niña chiquita, por destruir, para sentir que su familia no es la única disfuncional del mundo, no puede querer ni a sus propios hijos.
Por alguna oscura razón, Miss Superlooser se siente invencible, acaso por vivir en Estados Unidos - de cuyo presidente, por cierto, suele renegar "por maldito negro"(sic)-mientras que a quienes nos jode la existencia estamos de este lado, en México, y eso le hace suponer que puede proceder con la impunidad propia de sus parientes panistas. Se atrevió a publicar un mensaje que le envié en privado, donde narro un pasaje bastante doloroso de mi vida. Yo podría hacer lo mismo con sus mensajitos cargados acusaciones contra una serie de hombres que abusaron de su "generosidad", así como de racismo y clasismo, si bien ella ya se ha exhibido en este sentido con menos pudor todavía que con el que exhibe su envidia y su ardor. La Miss Superlooser se metió con mi familia suponiendo que una naquita como yo, una indita no podría actuar en su contra... pero, aaaaay, no todas las inditas somos como Ernestina, la de Zongolica...o como Jacinta Francisco...algunas contamos con buenos abogados, sobre todo si somos autoras de una empresa editorial transnacional, donde sus autores son defendidos de difamaciones como la suya (y miren quien habla de "robo de ideas": ¡la Reina del Plagio!) y de una demanda como esta no la salvan ni los 100 mil dólares anuales que gana su "marido carcelero"... otro dato que aportó en los mensajitos a mi esposo.
Aunque....bueno, he de confesar públicamente el pecadillo. Mujer prevenida vale por dos, y ya alguien me había advertido de que a la señora le encantaba provocar broncas conyugales. Me hice pasar por mi esposo en varias de las respuestas que Miss Superlooser recibió y luego -qué tonta- me reenvío a mí, la esposa, para que viera cuánto la admiraba mi marido, y me lanzara a las vías del tren (el león cree que todos son de su condición). Je,je,je. Una es traviesona, ¡ni moooodooooo! Me gusta practicar mi capacidad para escribir como varón y "cómo te quiero Ramoncito", "Eve se sacó la lotería contigo", me dio chanza de hacerle a la James Tiptree (que investigue quién era James Tiptree, ignorantona) y constatar mi capacidad para "alborotar" a una ama de casa insatisfecha e histérica.
I´m sorry, mi Superlooser, fui yo quien respondió los siguientes mensajes dirigidos a través de facebook (incluyo fechas y horas)
30 de septiembre de 2009, 21:14
"Eres un amor. Y muy guapo (...)
2 de octubre de 2009 21:29
"Mi bienquerido Ramón: no sabes lo que te he llegado a apreciar. Gracias por compartir un pedacito de vida conmigo. Recordé una escena una de las películas de Harry Potter en la que Dumbledore se pone la vara mágica en su cabeza, saca su memoria (que es como una neblina iridiscente) y se la coloca a Harry en su cabeza al tocarlo con su vara.
Al leer esto me hiciste llorar, por muchas cosas, porque veo en ti un ser humano hermoso (...) Hay seres con luz, y Abigael (Bohórquez) era uno de ello. Tú eres otro Ramón, espero que lo sepas."
(Cuánta pinche cursilería, perdón por la interrupción. Sigo...)

Pero esta es de antología: la misma que hoy me acusa de trepadora, de explotar a mis hijas, se expresaba de mi persona en estos términos, ante "Ramón" (o Ramona):
14 de octubre de 2009, 02:15
"Aunque no lo creas, sé bien cuánto ha batallado Eve, lo sé porque ella misma me lo contó. Me contó cómo la trataron en Hermosillo y cómo le daba terror cuando entraba a los concursos que se viera que era mujer. Cuando me contó de sus dolores, yo me hermané con ella. Mi dolor más grande es LHC (el ex novio que la dejó hace más de diez años) y aunque Eve triunfe (las cursivas son mías, es que me carcajeé al leer esto), no se vale pedirme que no lo mencione y usarlo de escalón para ayudarla. O se es amigo o no se es. Punto. Y yo no soy amiga de los que lastimaron a Eve, definitivamente no los protegería, y nunca le pediría a Eve que fuera neutral su me "ayudan a hacerla". No lo voy a volver a mencional (SIC), no hay necesidad, pero ya sé donde están sus fidelidades y no es conmigo."
Tardíamente respondo a este mensaje, ya no como "Ramoncito lindo", sino como Eve la India Naca: 1) Cuando (Eve) me contó de sus dolores, yo me hermané con ella: solo UNA VEZ hablamos por teléfono y alguna vez debo haber mencionado que me fue como en feria en Hermosillo, pero no recuerdo haberme apoyado en su maternal hombro y recibir sus palmaditas solidarias, 2) Yo no soy amiga de los que lastimaron a Eve, definitivamente no los protegería, claro que no: nunca los conoció, no tiene idea ni de quiénes son, y hasta donde sé, no he "protegido" a su Príncipe Azul; 3) Está tan enamorada de LHC, que supone que este tiene una especie de toque mágico que provocará que me vuelva la JK Rowling mexicana, o le quiten el Nóbel a Herta Müller para pasármelo, por obra y magia de juntarme con Crostwaite que, hasta donde sé, es un gran escritor, pero no Harry Potter. "Fidelidad" -que lo correcto sería "Lealtad"-le llama a que la gente que la rodea haga lo que ella manda. Ella estaba empecinada en que su ex ex ex ex novio NO presentara mi libro, pero da la casualidad que su ex ex ex ex es mi amigo desde muchísimo antes que ella.
En fin...Ojo por Ojo, Mi Reina: tú publicas mis intimidades, el vía crucis cuando me embaracé de mi hija mayor...yo publico las tuyas (y mira que me estoy reservando lo mejor,  por si sigues chingando)... y lamento decepcionarte, porque salvo 2 mensajes que Ramón respondió com muchísima hueva y porque yo lo azuzé, quien redactó los que tanto te emocionaron y alborotaron tu hormona, fui yo...I´m sorry.

Y por Dios: DEJA YA EN PAZ A MI FAMILIA, A MIS HIJAS Y OCÚPATE DE LOS TUYOS....NO ME OBLIGUES A LLEGAR A EXTREMOS TODAVÍA MÁS RADICALES...UNA SE CANSA DE SER TOLERANTE.