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Subrrogada... a la tristeza

"Los niños de Sonora también son nuestros hijos"

“Los niños de Sonora, también son nuestros hijos”
“Los asesinos están en Los Pinos”
“No seas indiferente, los niños de Sonora también son nuestra gente”
“Sonora no estás sola…”
Son algunas de las muchas consignas que se dejaron escuchar a través de la marcha que partió de las oficinas del IMMS en Reforma y concluyó en la calle Goldsmith No. 248 ante la representación del gobierno de Sonora.
Cientos, si no es que miles de personas de diversas procedencias, se dieron cita este sábado 4 de julio para manifestar abiertamente su repudio por los hechos acaecidos el pasado 5 de junio en la ciudad de Hermosillo, capital de Sonora, donde 48 vidas inocentes de entre 3 meses y 4 años de edad, se perdieron en un incendio producido por la criminal negligencia de empresarios y políticos que sacaron “raja” de la subrogación de guarderías del IMSS, montando así lucrativas empresas familiares a costa de un servicio que se supone gratuito, sin siquiera molestarse en brindar a sus “clientes” las más elementales medidas de seguridad en caso de siniestros. Estos hechos y la posterior reacción de los responsables ante esta aberración –no dar la cara, esconderse, ampararse- son elocuentísimos respecto al enorme desprecio que hombres y mujeres de poder experimentan hacia aquellos a quien, se supone, debieran servir.
Hartos de que a nuestros niños se les trate como ciudadanos de segunda, de que estén expuesto a un sistema educativo infame, diseñado a la medida de los intereses del dictador en turno y en complicidad con Elba Esther “Chucky” Gordillo… hartos de que nuestros hijos estén expuestos a pedófilos que se escudan en sus cargos políticos y eclesiásticos, de que se castigue a los periodistas que denuncian estas anomalías y no a los perpetradores del delito denunciado… hartos de que los políticos y empresarios lucren con nuestras necesidades básicas, como serían precisamente las guarderías.
La primera reacción de los reunidos ante las puertas del IMSS, fue echar con cajas destempladas a las cámaras de Televisa y TV Azteca, quienes naturalmente acudían no para informar, sino para lucrar con el morbo de los televidentes y, de paso, tergiversarlo todo, como es su costumbre. Las únicas televisoras que tuvieron acceso a la marcha fueron Canal 28 y una cadena de noticias estadounidense. Ante estas, muchas madres ofendidas, que de un modo u otro hemos sido víctimas de las canalladas de la burocracia oficialista contra nuestros hijos e hicimos nuestro el dolor de las madres y padres de los bebés sacrificados de Hermosillo, juramos que los nombres de los culpables –incluyendo el presidente Calderón y el economista Karam, que insisten en no dar a conocer las listas de propietarios de esta y otras guarderías subrogadas del país- le darían vuelta al mundo.
Gracias a que el poderío de Bour$ y CÍA no abarca la ciudad de México, la marcha se llevó a cabo en santa paz y en medio de un enorme clima de solidaridad que reunió amistosamente a un montón de desconocidos. Madres arrastrando carreolas con sus bebés de edad aproximada a las víctimas de Hermosillo, portando estos carteles con las caritas de cada una estas… enormes mantas exhibiendo los cuarenta y ocho nombres bajo la litografía de un ángel, si bien en esta marcha se les aludió como seres humanos a la espera de justicia y no como seres angelicales. Las mantas exigían también guarderías dignas de los niños mexicanos y la inmediata cancelación del oscuro mecanismo de subrogación que no es otra cosa que “privatización disimulada”.
Llegando ante las oficinas de la representación del Estado de Sonora, ante cuya entrada levantamos un altar a la memoria de los 48 bebés victimados por un estado corrupto, nos aguardaba uno de los padres afectados que brindó un discurso breve, totalmente carente de odio pero lleno de amor para con su hijo. Justicia fue su única exigencia. La multitud a su alrededor lo aplaudió a rabiar. Posteriormente, se pidió un minuto de silencio para los pequeños.
Como bien dijo una señora, que tomó el micrófono, hay que dejar de hablar de las criaturas como una cifra. Procedió entonces a leer los nombres y apellidos de cada una de las criaturas que reproducimos a continuación:

Jimena Álvarez Cota
María Magdalena Millán García
Andrea Nicole Figueroa
Emilia Fraijo Navarro
Valeria Muñoz Ramos
Sofía Martinez Robles
Fátima Sofía Moreno Escalante
Dafne Yesenia Blanco Lozoya
Ruth Nahomí Madrid Pacheco
Denisse Alejandra Figueroa Ortiz
Lucía Guadalupe Carrillo Campos
Jazmín Pamela Tapia Ruiz
Camila Fuentes Cervera
Ana Paula Acosta Jiménez
Monzerrat Granados Pérez
Pauleth Daniela Coronado Padilla
Ariadna Aragón Valenzuela
María Fernanda Miranda Hugues
Joseline Valentina Tamayo Trujillo
María Ximena Huguez Mendoza
Nayeli Estefanía González Daniel
Ximena Yanez Madrid
Yeseli Nahomi Baceli Meza
Ian Issac Martínez Valle
Santiago Corona Carranza Lemas
Axel Abraham Ángulo Cazares
Javier Ángel Merancio Valdez
Andrés Alonso García Duarte
Carlos Alán Santos Martínez
Martín Raymundo De la Cruz Armenta
Julio César Márquez Báez
Jesús Julián Valdez Rivera
Santiago de Jesús Zavala
Daniel Alberto Gayzueta Cabanillas
Xiuneth Emmanuel Rodríguez García
Aquiles Drenet Hernández Márquez
Daniel Rafael Navarro Valenzuela
Juan Carlos Rodríguez Othón
Germán Paúl León Vázquez
Bryan Alexander Méndez García
Jesús Antonio Chambert López
Luis Denzel Durazo López
Daré Omar Valenzuela Contreras
Jonathan Jesús De los Reyes Luna
Daniela Guadalupe Reyes Carreta.

La revista Emequis dedicó su portada de esta semana (179) a los bebés muertos por negligencia criminal en Hermosillo. En el interior, junto a cada uno de los retratos, sus padres escriben una biografía (muy breve, por supuesto), de cada uno de ellos. Lo que se lee junto a la foto de la muy sonriente Emilia Fraijo Navarro, de 3 años, 2 meses y 18 días, resulta muy explicativo respecto al modus operandi del gobernador que pretende tapar el sol con un dedo: “ (el padre de Emilia) acaba de rechazar la propuesta del gobernador Eduardo Bours: un millón y medio para los deudos, pero condicionado a que todos se desistan de demandar; Abraham (papá de Emilia) le dijo: “Gober: si su hijo vale millón y medio, está bien, es su bronca, pero voy a pichársela: yo le doy el millón y medio o más, si quiere, a cambio de que queme a uno de sus hijos.”
Sin comentarios…

Cada año debo responder la misma pregunta...

No, no iré a Horas de junio. No me invitan. Y ahora que me he vuelto militante de la causa a favor de que se haga justicia a los bebitos de la guardería-bodegón, ¡menos! ¿Por qué? Supongo que hay gente en mi alma máter (UNISON, organizadora del susodicho evento, concretamente el Departamento de Letras y Lingüistica) para quien soy persona non grata, acaso porque no suelo hablarle bonito a quien no lo amerita. Me consta, sí, que hay quien cada año increpa a los organizadores: y la Evelina Gil, ¿qué? (porque para ellos soy y siempre seré "la Evelina"), y se los agradezco mucho. Por supuesto me encantaría asistir, y lo lógico sería que me invitaran a mí -esto no lo digo yo, sino quienes me escriben para preguntármelo- y no a la turba, con sus excepciones, de escritores inéditos, aficionados u oficialistas, sí... tampoco es lógico que me inviten a encuentros literarios en prácticamente toda la república, excepto en mi ciudad de origen (ojo: dije ciudad, porque me han invitado a Obregón y a Álamos). Pero casi nadie es profeta en su tierra, así que espero no tener que estar respondiendo la misma pregunta el próximo año: no, no iré a Horas de junio...
PD: Entre los destacadísimos participantes, de internacional prestigio, palancas apropiadas y casi casi candidatos al Nóbel de Literatura, invitados con todos los gastos pagados -no hay para ponerles aire acondicionado a los bebés de las guarderías subrrogadas por el IMSS pero sí para bacanales universitarios- se encuentran (sin contar escritores locales): Alfonso García (Baja California), Wichy García (Cuba), Susana Flores (Chihuahua), Elma Correa (Baja California), Brandon Cesmat (EU), Carlos y Rubén Macías Esparza (Chihuahua), Rosario Orozco (Jalisco), Karina Valderrábano (Baja California), Jacki Orr (Indiana), Omayra Garcés (Chihuahua), Anna Schuer Moncada (Columbus), entre otros perfectos desconocidos. Los únicos que vale la pena ver y, sobre todo, leer, sin contar, insisto, a los escritores locales, en su mayoría interesantísimos: Rosina Conde, Armando Vega Gil y Alejandro Pérez Cervantes, ganador del Premio Nacional de Cuento Julio Torri 2007. Esperamos que don Carlos Monsiváis, el homenajeado de este año, no se aburra demasiado.

Inocentes borreguitos

Cuando leo que las encuestas electorales favorecen al PRI, que, si dicha tendencia se mantiene, terminará siendo mayoría en el Congreso, no puedo evitar preguntarme… ¿qué diablos nos pasa a los mexicanos?
Imposible no remitirme a la novela de Harriet Beecher Stowe, que volvió a ponerse de moda gracias al triunfo de Obama: La cabaña del tío Tom. Dicha novela presenta una gran variedad de relaciones entre amos y esclavos. La protagonista tiene la inmensa fortuna de pertenecer a un ama generosa y de buenos sentimientos que llega al extremo de liberarla para que salve a su hijo, a punto de ser comprado por un esclavista cruel. En realidad, son raros, los menos, aquellos amos que ameritan la fidelidad y el cariño de sus esclavos. En su gran mayoría odian justificadamente a quienes los han rebajado a poco menos que animales, por lo que permanecen a la expectativa respecto a una mínima oportunidad de rebelión.
Los mexicanos nos parecemos a la protagonista femenina de esta novela, con la diferencia de que nuestros amos o compradores no son sinceros al manifestarnos su cariño y suponen –y creo que suponen bien- que basta palmearnos la cabeza para mantenernos contentos y, sobre todo, fieles. Parece mentira que olvidemos, no ya las dictaduras blandas de Díaz Ordaz, el perpetrador de la masacre del 68, y de Carlos Salinas de Gortari. Ambos le resultan poco familiares a los jóvenes de entre dieciocho y veinticinco años que conforman la mayoría del padrón electoral, no: me estoy refiriendo a los actuales gobernadores priístas que solaparon pederastas –Mario Marín, alias “el Gober Precioso”- que han hecho retroceder a su estado a tiempos del cacicazgo pre revolucionario –Ulises Ruiz- que han parapetado crímenes tan pavorosos como el del pasado 5 de junio, en que se perdieron las vidas de 48 bebés en un incendio absurdo, y han hecho gala de un nepotismo cuasi monárquico –Eduardo Bours Castelo-, por no mencionar otros que incluso aspiran a la presidencia, con todo y sus escandalosos desplantes misóginos y homófobos –Peña Nieto- y nos han hecho ver que en este país todo sucede al revés: los funcionarios públicos no están allí para servir sino para ser servidos; los gobernadores no están allí para hacer cumplir la ley, sino para quebrantarla a placer.
Los mismos que en el 2000 se ufanaban de “haber sacado al PRI de los Pinos”, ahora les suplican que, por favor, regrese, y nos salven de esa mezcla de Torquemada y José José que actualmente nos gobierna. Acaso sea que en este país todo se perdona… TODO, excepto levantar la voz y bloquear grandes avenidas. Se tolera al solapador de pederastas; al que se encoge de hombros ante una oleada de feminicidios, como los de Ciudad Juárez, o de violaciones tumultuarias como las de Atenco; se perdona al que pisotea los derechos de las minorías y permita a los bebés morir por negligencia criminal… pero no al que manifiesta abiertamente su indignación y reacciona acaso desmesuradamente ante anomalías tan flagrantes como la repentina destitución de una candidata a una delegación, cuyo nombre incluso figurará en las boletas, para imponer a otra que favorece al bando a todas luces servidor del gobierno de Calderón.
Cierto: el PRD es un cochinero. Pero no por culpa de Andrés Manuel López Obrador, que de casi héroe ha pasado, sin transición, a persona no grata desde que tuvo la ocurrencia de bloquear Reforma. No fue AMLO quien se vendió al poder, antes bien, pertenece al bando opuesto de aquellos que a todas luces negociaron con el gobierno espurio –al que terminaron legitimando al permitir su injerencia en un conflicto interno del partido-para, por un lado, apoderarse de este coto de poder y, por otro, dividirlo en forma irremediable. No olvidemos, por favor, que fue este partido y no el PRI –que de hecho tuvo una actuación patética en las pasadas elecciones presidenciales con su candidato Roberto Madrazo- quien le dio la batalla al partido en el poder, si no es que, como muchos insistimos en creer, ganó de calle las elecciones presidenciales. El PAN perdió de vista al PRI para concentrarse en destruir al PRD, brecha que los priístas –que serán lo que usted guste, menos estúpidos- aprovecharon magníficamente para presentarse ante la sociedad como mediadores y sensatos, en medio de las guerritas intestinas del PRD y la mano peluda del PAN que llevó a la presidencia de aquel a Jesús Ortega, quien ha actuado en concordancia con los deseos de sus “socios”. La misión de Jesús Ortega y Compañía es autodestruirse en cinco minutos, acaso un poco más de tiempo, qué importa… desprestigiar a la izquierda mexicana hasta desaparecerla de la mira de los electores y dejarnos a merced de dos partidos de derecha (porque el PRI, no se dejen engañar, es de derecha). Los panistas, otra vez, no contaron con la astucia de los priístas y ese es un error táctico bastante común en este partido desde sus inicios: subestimar al enemigo.
La gente confundida, pues, ha trasladado su desprecio hacia los llamados Chuchos, a los que por alguna razón que no alcanzo a comprender, asocian con el partido que tienen por misión destruir e incluso con su enemigo natural, que es AMLO, y son precisamente los “desilusionados de la izquierda” quienes ahora flirtean con la posibilidad de votar “a la europea”, es decir, anular su voto para manifestar su repudio a todos los partidos. Y digo a la europea porque en Inglaterra o en Alemania los votos nulos pueden producir auténticas hecatombes sociales, pero en México no tienen, diría Arturo de Córdova, la menor importancia. La intención de estos ingenuos, encabezados entre otros por la señorita Denisse Dresser, es “avergonzar” a una serie de personajes que ignoran absolutamente lo que la palabra “vergüenza” significa y a quienes les conviene enormemente que la gente de izquierda anule su voto. Resultado: una arrolladora victoria del PRI y un puente sólido para llegar a la Grande del 2012 donde, si las cosas siguen igual –me pregunto si alguna vez habrán sido diferentes- el PRI se reinstalará en Los Pinos a través de la graciosa presencia de Quique Gavilán y su Gaviota (aunque me permito poner en duda que la calentura le dure hasta entonces).
Si nos permitiéramos realizar un balance general de cada uno de los partidos, veríamos la pertinencia, en momentos como este, en que nos encontramos al borde de una dictadura militar, de votar por el menos malo. En teoría, el menos malo sería el PRD. Al margen de lo que tanto fastidia a los hoy denostadores de López Obrador, que sea tan gritón y revoltoso (insisto: mejor pederasta y misógino que mal educado) y sí, haya bloqueado Reforma para exigir el voto x voto, casilla x casilla –me pregunto si los iraníes habrán montado en cólera con los manifestantes que bloquearon las principales avenidas de Teherán para protestar por lo que a todas luces fue un fraude electoral-, los perredistas tienen la cola más corta y, en general, han defendido los derechos de los más débiles. Ejemplo: mientras que en estados como Jalisco, Guanajuato o Sonora el aborto ha pasado de mal necesario a delito equiparable al infanticidio, violando con ello los más elementales derechos de las mujeres que han sido violadas o cuya vida peligra a consecuencia del embarazo, en el Distrito Federal el aborto es legal bajo cualquier circunstancia. Eso sin contar las pensiones para ancianos y madres solteras y las becas para estudiantes y desempleados y las sociedades de convivencia que, contrario a lo que se ha divulgado, no favorece exclusivamente a las parejas gays, sino a cualquiera que no conforme familias tradicionales: padrinos/ ahijados, abuelos/nietos, tíos/sobrinos, etc. En vez de tomar esto en cuenta, se le reclama a Marcelo Ebrard el exceso de obras viales que obstaculizan la circulación de autos –otra vez, los benditos autos-y se le machaca un suceso del que no es culpable directo, como en el caso de Hermosillo sí lo son el gobernador y el gobierno federal: el trágico operativo policíaco del News Divine. Contrario al caso de la guardería ABC de Hermosillo, subrrogada al IMSS, el gobierno del DF no era responsable de que el antes citado antro contara con salidas de emergencia y garantizara el bienestar de los parroquianos que, no nos hagamos tontos, no se reunían ahí para tomar la siesta y jugar con cubitos de colores.
Sin embargo, por alguna razón que no alcanzo a entender, los errores de la izquierda, pecata minuta comparados con los crímenes impunes del PRIAN, parecen escandalizar más a nuestra sociedad. Propongo un ejercicio: fíjense en esa gente que exige sus derechos en un banco o en un supermercado, que alza la voz porque está recibiendo un mal servicio o le quieren ver la cara. La gente a su alrededor, lejos de solidarizarse con la indignación del afectado, sacude la cabeza con reprobación ante aquel o aquella que ha salido de quicio y exige ostentosamente el trato al que tiene derecho. Aplaudimos al humilde, al que se nos presenta como víctima propiciatoria, al que llora en vez de enojarse, al que deja todo en manos de Dios y espera sentado a que este se digne a aliviar su dolor. Aplaudimos el “valor” de Cuahutémoc Cárdenas que, como el mexicano promedio, se sentó a lamerse las heridas tras el escandaloso fraude electoral del que fue objeto en 1988. La religión católica y muy particularmente el culto a la Virgencita Morena –sin contar, claro, el sistema educativo cada vez más inviable gracias a los esfuerzos de Elba Esther y la anuencia de los políticos que le deben demasiados favores a este ser monstruoso- nos ha perjudicado acaso irremediablemente, pues en vez de razonar como ciudadanos y entender de una buena vez por todas que tenemos derechos que han sido pisoteados una y otra vez, nos asumimos parte de un rebaño que se dirige enfiladito y obediente hacia el inminente trasquiladero del voto blanco.

El Imparcial le "sacateó", y sin embargo...

Hace un par de semanas elaboré una carta abierta dirigida al Ing. Bours, Gobernador de Sonora, para manifestar mi indignación e impotencia por los hechos del 5 de junio que conmovieron al mundo entero, excepto, parece ser, a los involucrados. Dicha carta la escribí para el diario sonorense El Imparcial -del que fui colaboradora durante un par de años hasta que le dieron "golpe de Estado" al suplemento Perfiles- y cuyos directivos, por supuesto, se hicieron los occisos y jamás la publicaron. Me confíe pues dicho diario ha sido, desde sus inicios, de adherencia abiertamente panista. Cosas raras de la vida: los intereses económicos desconocen filiación de cualquier índole.
Sin embargo, y qué bueno, ha sido reproducida en diversos medios. Bendito Internet. Aquí las ligas:
http://mx.groups.yahoo.com/group/ciudadanos_en_red/message/5121
http://www.razonesdeser.com/vernota.asp?d=19&m=6&a=2009&notaid=64160
http://www.contactox.net/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=1989http://luislarios.blogspot.com/2009/06/carta-abierta-eduardo-bours.html
Y los que se acumulen. Muchas gracias...

Madres de bodega

Siempre he creído que quien es madre o padre de familia… quien lo es por convicción y no por haber satisfecho una actividad fisiológica o cubrir un requisito social, debe experimentar empatía con otros padres o madres, particularmente si estos han sufrido la pérdida de un hijo o hija.
Dicen que ningún dolor en el mundo supera a este, máxime si tras la muerte de ese ser gestado en nuestras entrañas ha sido producto de un crimen, sea o no producido por una negligencia.
La empatía es una capacidad supuestamente nata de ponerse en los zapatos del otro. Cuando uno contempla el dolor de una madre ante la pérdida de un hijo, no puede evitar asociar a ese hijo muerto con el propio. Tan vulnerable a la enfermedad o a la muerte –particularmente si esta se da en condiciones trágicas- es un niño rico como un niño pobre. El secuestro de un niño rico –que es a lo que comúnmente se exponen los hijos de familias pudientes- indigna y duele lo mismo a otro empresario, cuyo vástago pudiera correr la misma suerte, que a la señora que vende aguacates en un mercado.
Supondríase, pues, que una mujer de clase alta es perfectamente capaz de conmoverse ante el dolor de una madre de clase inferior, económicamente hablando, claro, que llora a gritos la muerte de un hijo que hacía apenas unas horas cantaba y reía sobre su regazo.
Pero los hechos suscitados en Hermosillo, al margen de la tragedia que supone el que 48 bebés hayan muerto de la forma más espantosa en la que puede morir un ser humano –quemados-, parecieran demostrar lo contrario: para las propietarias de la guardería, Sandra Téllez Nieves, Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo Tonella y María de los Ángeles Félix Bours, sí cuentan las clases sociales al momento de ejercer su maternidad.
Me refiero concretamente a las mujeres porque, culturalmente, somos nosotras las más familiarizadas con las actividades y rutinas que conllevan la crianza de los bebés, lo cual no significa que los esposos de tan distinguidas damas sean menos culpables que ellas.
Una mujer que ama a sus hijos, con amor desinteresado y no como pose para la instantánea de una sección de Sociales, los ve reflejados en cualquier criatura, incluyendo aquellos que piden limosna en la calle. Una madre por vocación, que decide aceptar la enorme responsabilidad de velar por el bienestar de otros niños, en quienes, se supone, debiera ver reflejados a sus hijos, y cuenta además con el capital necesario –suficiente- para brindar un servicio de vital importancia en nuestros días en que padre y madre se ven forzados a luchar por el sustento, no los hacina en una bodega inmunda ni los expone, con una temperatura de hasta 50 grados, al exiguo y hasta nocivo alivio que supone un cooler viejo. Estamos hablando de personas con la capacidad económica suficiente para haber adquirido una bonita casa o mandarla construir y rodear a sus “clientes” de todas las comodidades posibles, y esto incluiría, dadas las circunstancias climáticas tan extremas de Hermosillo, un aire acondicionado.
Desde el preciso instante en que estas señoras optaron por lucrar con la necesidad de las madres trabajadoras, ellas, que ignoran lo que es buscar el pan para sus hijos (y sin embargo lo intuyen), tomando, para tal fin, un lugar a todas luces inadecuado para tal función, manifestando de entrada un desprecio inconmensurable tanto por los niños como por sus madres, que muchas veces no tienen de otra, y encima de todo cobrarles $700. 00 por un servicio que no lo amerita, ni en calidad ni en legalidad, pues se trata de un servicio que debiera ser GRATUITO –se supone que para eso pagamos impuestos- nos hacemos una idea de la clase de seres que son estas personas que, de entrada, no pueden llamarse “madres”.
Mujeres como estas no pueden amar a sus propios hijos. Aman, acaso, lo que estos representan: status, perpetuación de la riqueza, pretexto para salir en las páginas de Sociales… o la afirmación de ser señoras de quienes son, porque para ellas lo mejor que les ha pasado en la vida, sí, es haber sido madres, pero porque ello las afianza en su calidad de esposas de hombres influyentes con posibilidad de coronarlas como directoras del DIF o alguno de esos cargos con los que se entretiene a las inútiles Primeras Damas.
Sandra, Marcia, Ángeles… Lourdes, esposa de Bours, les hablo de tú a las cuatro porque ninguna merece mi respeto, ni como periodista ni como mujer, ya no digamos como madre. Ustedes pertenecen a ese estereotipo de mujer sumisa que las feministas combaten porque no son otra cosa que perpetuadoras del machismo, peor aún: negadoras de lo que el trabajo de las mujeres representa para la sociedad actual y del que ustedes no tienen la menor idea de ser deudoras, porque creen que con salir bonitas en la foto y lucir sus mejores galas ya cumplieron su deber como “señoras de”. Ante la desgracia que su ambición desmedida ha provocado en otras mujeres exactamente iguales a ustedes, de quienes solo las separa un montón de ceros en una cuenta bancaria y el azar de haber nacido en cuna de oro, se han limitado a enarbolar su pequeño discurso de ofendidas señoras de casta y esconderse como las delincuentes de collar de perlas que son: culpables de la muerte de 48 criaturas… culpables de servir de herramienta a las ambiciones asimismo desmedidas de sus esposos… culpables de secundar a estos en sus canalladas… culpables de avergonzar a las mujeres del mundo entero con una insensibilidad que no puede ser sino producto de la estupidez.
Escondánse en el último rincón del mundo señoras, que allá donde vayan serán reconocidas y repudiadas por haber propiciado la desgracia de 48 bebés que eran exactamente iguales a sus propios hijos: seres humanos. Su conciencia, que supongo tienen, no las dejará dormir en paz, ni siquiera en la habitación del hotel más caro del mundo.
A veces, la maternidad es una casualidad… un medio para alcanzar un propósito mezquino… una obligación principesca… algunas reinas de la historia han servido de horno para que en ellas se geste el príncipe consorte y nada más. Ni ellas mismas saben que son humanas, ¿cómo exigirles entonces la más elemental solidaridad de género?

Imágenes de la cuarta marcha por la justicia en Hermosillo. Cortesía: CONTACTOX

"Si gana el PRI en Sonora, no será otra cosa que fraude": Alejandro Oláis Olivas

Por: EVE GIL
La tragedia de la guardería ABC de Hermosillo, sorprendió al periodista sonorense Alejandro Olais Olivas (Huatabampo, 1948) dando los toques finales a su libro Sonora, la diferencia, donde desarrolla la crónica de los diversos sexenios que han marcado la historia de su estado, incluyendo el del ingeniero José Eduardo Robinson Bours Castelo, nombre completo del gobernador actual. Le pregunto al señor Olais por qué el gobernador sonorense optó por omitir el “Robinson”, siendo que de siempre se le ha conocido por su apellido compuesto de origen sajón. La respuesta me deja perpleja: “Porque se enteró de que “Robinson” era apellido de negros y él es muy clasista, por decir lo menos.”
Lo que Olais Olivas expone en su libro, al margen de los recientes acontecimientos que dejaron al descubierto una maraña de complicidades, así como la desvergonzada práctica del nepotismo que provoca comparar al actual gobierno sonorense con las rancias aristocracias europeas, nos presenta la radiografía de un gobernador que hace parecer a Mario Marín –mejor conocido como Gober Precioso- y a Ulises Ruiz como niños de pecho: ante la muerte de 46 criaturas en un incendio producido por la indiferencia de los propietarios de la “guardería” –donde por cierto se cobraban $700 mensuales por un servicio que se supondría gratuito-, Bours se preocupó más por deslindarse –y deslindar a su parentela, co-dueños del “negocio”- del siniestro, pasándole la “bolita” al gobierno federal, que por brindar la elemental asistencia médica, emocional y económica a los deudos, no digamos ya procurarles justicia. El libro de Olais está lleno de ejemplos de la incapacidad del ingeniero (Robinson) Bours para ponerse en los zapatos de los que sufren –y esto, insisto, lo redactó mucho antes de los hechos de la guardería ABC-:
“La insensibilidad ante los dramas humanos, al margen del nivel, afloró en la muerte de la joven obrera obregonense de 24 años de edad, Samantha Quintero Armenta, fallecida el 28 de noviembre de 2005 en el hospital Episcopal Saint Luke’s al no poder reunir 539 mil dólares para un transplante de corazón, enviando el ejecutivo 50 mil pesos, de parte del DIF, a un maratón donde los sonorenses aportaron 183,000 dólares y aunque el cardiólogo pedía el aval del Gobierno del Estado para la intervención quirúrgica de emergencia, Robinson nunca contestó las llamadas de los atribulados padres Gilberto y Sandra Luz Armenta de Quintero.”
Quien realiza este retrato de un gobernador sonorense que nada pide en autoritarismo, crueldad y extravagancia a ciertos emperadores romanos, es un periodista con 44 años en funciones y un curriculum impresionante, que tuvo que exiliarse tras reiteradas amenazas de muerte por parte del citado (Robinson) Bours, peor aún, una vez exiliado continuó siendo perseguido. Las influencias robinsonianas lo alcanzaron hasta el estado de Sinaloa: “Fue la peor humillación que sufrí tras cuatro décadas de ejercicio periodístico: tener que alejarme de mi familia durante cuatro años, luego de cerrarnos el semanario TIEMPO, que era mi patrimonio familiar y perseguirme hasta Sinaloa, solicitándole personalmente Robinson a Jesús Alberto Aguilar Padilla que me echara de ahí. Vine a dar a la ciudad de México, donde al parecer no pudieron alcanzarme los tentáculos de Robinson. Aquí inicié la redacción de este libro.” El autoritarismo de Bours se refleja en su empeño de cerrar un semanario para zanjar una cuenta personal, o en su despido a un subordinado por llamarlo a su celular cuando se encontraba de mal humor y, peor, perseguir a este cuando encontró acomodo en otro lugar.
Es un hecho que la prensa sonorense se encuentra amordazada. Y si bien es ya tradición el condicionamiento de la libertad de expresión en Sonora, en ningún otro sexenio se había visto tantos periódicos cerrados, ni tantas voces silenciadas. Los medios locales han abordado los hechos de la guardería ABC, con un tiento exagerado, procurando no rozar ni con el pétalo de una flor el nombre del gobernador –solo los medios electrónicos han sido contundentes en su denuncia-, y esto ha encendido la indignación del pueblo de Sonora, muy especialmente de los padres que perdieron a sus bebés en ese incendio provocado por la negligencia criminal de hacinar a 200 niños en un lugar con techo de lámina y recubierto de poliuterano. Olais Olivas alcanzó a agregar en su libro un comentario respecto a la tragedia, a manera de corolario.
Por si todo lo anterior no bastara –y hay mucho más, que el espacio no nos permite reproducir-Bours impuso a la mala a su candidato a la gubernatura, Alfonso Elías Serrano, de quien Oláis Olivas dice “es buen muchacho”, por encima de quien los sonorenses clamaban unánimemente como próximo gobernador, el por hoy presidente municipal de Hermosillo, Ernesto Gándara Camou. Es muy posible que los votantes se vuelquen en las urnas por el candidato panista, el joven y carismático Guillermo Padrés Elías –primo distanciado del priísta-, máxime tras los últimos hechos… esto, claro, si no se recurre al fraude electoral, como afirma Oláis hiciera el propio Bours contra el panista Ramón Corral: “Gándara también es buen muchacho, pero en otro sentido… a él no hubiera podido manejarlo –explica Oláis- a través de Elías, Bours pretende perpetuarse en el poder y continuar tomando decisiones. Si llegara a ganar el PRI en Sonora, en medio de la situación que se está viviendo en el estado, con tanta gente indignada, no será otra cosa que un nuevo fraude electoral.”
Olais, como se habrá visto, insiste en referirse a Bours Castelo como “Robinson”, y en privado como “chapito”, por lo que en Sonora se considera baja estatura para un varón, 1.75.